No había escuchado tal termino, lo leí varias veces y no cabía en mi cabeza tal enunciado escuela para pobres, entonces llego a mi mente la realidad en la que viven nuestras/os hermanas/os en las áreas rurales, (mis hijos, sus hijos, tus hijos, los hijos de todos nosotros) muy a menudo van a una escuela que no tiene techo, no hay escritorios (ah, pero de repente el ejército hace alguna donación…) no hay docentes suficiente para cubrir la demanda estudiantil, los retos de la educación de Guatemala son hasta el momento indefinibles no porque no los haya sino que no se sabe por dónde empezar, si por los pupitres o por la contratación de nuevos docentes.
Considero que se debe implementar un proceso de seguimiento y monitoreo educativo, para poder definir con exactitud las prioridades educativas y actuar con fundamentos concretos basados en variables ya comprobadas.
Se debe fortalece el sistema educativo no solo con libros, teorías, sino se debe elevar el espíritu al docente para que este pueda desempeñarse con dedicación, para Juan José Arévalo en su discurso de toma de posesión en 1945 dijo: Empezaremos a construir escuelas. Llevaremos las escuelas a las aldeas y algunas de esas escuelas tendrán ruedas para trepar a las montañas y meterse en los bosques, pero más que la construcción de obras, inicio con la renovación, (motivación,) del espíritu educativo de aquella época, considero que un sistema educativo sin políticas educativas, (fundamentos, estatutos) es un sistema inoperante, similar a un agricultor sin sus herramientas (machete, azadón).
Yo estudie en una escuela para pobres, (debajo del árbol recibía clases y era feliz) muchos piensan que; por no estar en cuatro paredes, con buenos escritorios eso nos hace ser pobres, lo mejor es que no estábamos condicionados a un timbre, a un patio pequeño, nuestro timbre era el reloj biológico que siempre era puntual, en el receso jugábamos en los árboles, reíamos, llorábamos, ahí éramos felices.
No hay escuelas para pobres, solo hay personas con mentes pobres.
Con aprecio,
Henry Zuñiga
poetabenedeto@gmail.com
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