Cuando el niño nació, la
comadrona dijo; ha nacido un gran agricultor, la madre no estaba de acuerdo, ella
quería que fuera un banquero/contador (de esos que trabajan en una agencia), mas
sin embargo el padre quería que fuera un enfermero, el abuelo quería que fuera
un pastor, la abuela quería que fuera un militar, (en realidad la abuela tenia familia que era
militar en ese entonces) la familia había programado la vida del niño que
dentro de muy poco tiempo se convertirá en un hombre.
No solo la familia había
programado su futuro sino que hasta la sociedad (los vecinos, amistades) el
niño no sabe aun lo que será en el futuro, el solo quiere disfrutar cada etapa
de su vida, cada vez que regresa de la escuela la madre se asoma a la puerta y
dice allá viene mi banquero/contador, por la tarde cuando el padre regresa de ganarse el
pan diario le grita con orgullo dónde está mi enfermero, cuando la abuela lo
visita lo abraza y le dice cómo está mi teniente, casi todas las mañanas el
abuelo va hacia la parcela a ordeñar las vacas y de regreso pasa visitando al
nieto y dejándole leche para le preparen atole, abraza al niño y le dice Dios
te bendiga mijo, cuando seas grande quiero seas un pastor y camines por las
sendas del señor, el abuelo había sido militar, igual que el padre del niño,
ellos sabían lo difícil que era estar en la milicia en ese tiempo, era en los
noventas…
Creció el niño y lucho
contra los estigmas que lo tenían programado desde su nacimiento, cuando llego
el momento de preparase en nivel medio diversificado hizo un análisis de la
factibilidad de la carrera que le conviene, concluyo que quería luchar por la
vida, por la justicia, equidad y no había otra manera de iniciarse a través de
estudiar para ser maestro, al paso de los años se tituló como maestro y empezó a
contribuir con su comunidad, hoy en día es un defensor de los derechos humanos
y la vida natural.
Henry B. Zuñiga Caal
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