Se han perdido los
colores, la magia de la educación, la práctica de los buenos modales, hoy en día
vivimos más pendientes a nuestros celulares, cuando cruzamos la calle no
tomamos las precauciones necesarias para evitar un accidente, soñamos con ser
licenciados, abogados, médicos, ingenieros, pasamos muchos años estudiando,
vamos a comer a lugares con prestigio, hemos cambiado nuestros hábitos, ya no
nos gusta caminar bajo el sol o la lluvia, no disfrutamos de una larga platica
con nuestra familia, amigos.
Vivimos tan preocupados
que se nos ha olvidado decir, buenos días, buenas tardes, buenas
noches, lo siento, por favor, solicitar
permiso para pasar… ¡ah! Que difícil tarea, la de nosotros los humanos nos
educamos para perdernos.
Los adolescentes de
esta generación, tienen la conciencia cauterizada, hace dos días platicaba con
una profesora y hace un mes con una mi ex maestra, ambas con diferentes
palabras claro, me dieron a entender lo mismo, la mirada era similar, triste,
como si les estuvieran lastimando el alma, nuestros estudiantes ya no son como
los de antes, entran al salón de clases, no saludan, salen no piden permiso, por
casualidad se encuentran en el mercado, en plaza, en corredor del instituto, no
saludan, ni piden permiso para pasar, si uno no se hace a un lado lo atropellan…
En resumen eso es lo
que las dos maestras me contaron.
Hemos comprendido que
la educación te hace ser una mejor persona, es cierto, eso es lo que se
pretende, pero no saquemos nuestro
ego a relucir que la educación no
atropella a nadie.
La educación es un
tanto mediocre, por aquellos padres que no inculcan los valores, por aquellos jóvenes
que no practican los valores, por aquellos docentes que no cumplen su función como
educadores, por aquellas autoridades que desde hace tiempo caminan en el
estercolero de la corrupción, por los médicos
quienes por negligencia le cortan las alas a las personas, por los abogados
quienes interpretan la ley a su favor y termina preso el inocente, por los policías,
si, aquellos policías que están para brindarte seguridad y lo único que te
brindan es temor.
No dejes que la magia
de la educación se pierda por obtener un puesto, cargo, o una profesión a nivel
medio y lo que es más un título universitario.
Henry B. Zuñiga Caal
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